El Celta da primero en la eliminatoria tras imponerse al PAOK en un duelo vibrante

El conjunto vigués se impone 1-2 al PAOK en el Toumba Stadium en la ida de los dieciseisavos de final de la UEFA Europa League, con goles de Iago Aspas y Williot Swedberg, y defenderá la ventaja en Balaídos.

El Celta da primero en la eliminatoria tras imponerse al PAOK en un duelo vibrante

El RC Celta de Vigo firmó una victoria de enorme valor en el Toumba Stadium tras imponerse 1-2 al PAOK FC en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la UEFA Europa League. El conjunto celeste supo golpear en los momentos clave, resistir en la segunda mitad y regresar a Vigo con una renta que, aunque ajustada, le sitúa en una posición favorable para la vuelta.

Desde el pitido inicial, los de Claudio Giráldez mostraron personalidad, dominio del ritmo y una puesta en escena sólida en territorio griego. El equipo vigués no se dejó intimidar por el ambiente de los cerca de 28.000 aficionados que llenaron el estadio de Salónica y apostó por una presión ordenada y salidas rápidas.

Aspas abre el camino

El premio al buen inicio celeste llegó en el minuto 34. Una acción de calidad iniciada por Miguel Román, con un taconazo exquisito, dejó el balón en posición franca para que Iago Aspas apareciera con su instinto habitual y firmara el 0-1, demostrando una vez más su jerarquía en las grandes noches europeas.

El tanto descolocó momentáneamente al conjunto heleno y el Celta aprovechó la inercia. Apenas ocho minutos después, en el 42, Williot Swedberg amplió la ventaja con el 0-2, culminando una fase de control absoluto del primer tiempo. Los vigueses se marcharon al descanso con sensaciones inmejorables y con la eliminatoria claramente encarrilada.

Reacción del PAOK y gestión celeste

Tras el descanso, el guion cambió. El PAOK adelantó líneas, incrementó la intensidad y encontró respaldo en una grada que empujó sin descanso. El encuentro se equilibró y el Celta tuvo que multiplicarse en tareas defensivas para contener las acometidas locales.

La insistencia griega obtuvo recompensa en el minuto 77, cuando Alexander Jeremejeff recortó distancias y estableció el 1-2, devolviendo la emoción al choque y dejando abierta la eliminatoria. El tramo final fue exigente para los celestes, que tiraron de oficio, concentración y orden táctico para evitar males mayores.

El equipo supo contemporizar, cerrar espacios y asegurar un triunfo que puede resultar decisivo en el desenlace del cruce continental.

Todo se decidirá en Balaídos

Con este resultado, el Celta regresará a Galicia con una ventaja mínima pero valiosa. La vuelta se disputará en el estadio municipal de Balaídos, donde el conjunto vigués buscará sellar el pase a los octavos de final de la Europa League arropado por su afición.

El triunfo en Grecia no sentencia la eliminatoria, pero sí refuerza la confianza de un equipo que ha demostrado madurez competitiva y eficacia en un escenario de máxima exigencia. La próxima semana, el celtismo tendrá la última palabra en una noche que se presume decisiva para el futuro europeo del club.

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