El Celta no se detiene en Europa: elimina al PAOK y espera a Lyon o Aston Villa

El conjunto de Claudio Giráldez supera con autoridad al PAOK FC en la eliminatoria y sella su pase a los octavos de final de la UEFA Europa League tras imponerse en Toumba y rematar la faena en Abanca Balaídos.

El Celta no se detiene en Europa: elimina al PAOK y espera a Lyon o Aston Villa

El RC Celta de Vigo continúa escribiendo páginas ilusionantes en Europa. El conjunto celeste certificó su clasificación para los octavos de final de la UEFA Europa League tras imponerse con autoridad al PAOK FC (1-0) en una eliminatoria que dominó de principio a fin.

El equipo dirigido por Claudio Giráldez mostró personalidad, madurez competitiva y una identidad muy definida a lo largo de los más de 180 minutos de la serie. Primero asaltó el siempre exigente Toumba Stadium y, posteriormente, cerró el pase en casa, en un Abanca Balaídos entregado desde el primer minuto.

Un Celta sólido y ambicioso

El Celta afrontó el encuentro de vuelta con la ventaja anímica de haber firmado una actuación convincente en Grecia. En Vigo, los celestes volvieron a demostrar que este proyecto, con una fuerte base de talento formado en A Madroa, tiene ambición y recorrido en el continente.

Giráldez apenas introdujo variaciones respecto al once que compitió en Salónica, dando entrada a Javi Rueda y a Matías Vecino con un objetivo claro: minimizar riesgos, dominar la posesión y protegerse a través del balón ante un PAOK que intentó incomodar con presión alta en los primeros compases.

Sin embargo, el conjunto griego terminó replegándose y fiándolo todo a acciones a balón parado y a un duelo largo. Solo en salidas de córner logró generar cierta inquietud. El Celta, por su parte, se mostró ordenado, compacto y con criterio en la circulación, buscando a Iago Aspas entre líneas y tratando de abrir el campo por los costados.

El gol que selló el billete europeo

Tras el descanso, el equipo gallego dio un paso al frente. Con una marcha más y mayor precisión en campo rival, comenzó a inclinar el partido definitivamente. El premio llegó en el minuto 63, tras una acción colectiva que resumió el plan celeste.

Miguel Román inició la jugada, Sergio Carreira aportó profundidad y Borja Iglesias descargó de cara para que Williot Swedberg, con un interior preciso, superara a Tsiftsis y desatara la euforia en Balaídos. Un gol que encarrilaba la clasificación y confirmaba la superioridad mostrada por el Celta a lo largo de toda la eliminatoria.

Lejos de replegarse, el equipo vigués mantuvo la presión tras pérdida y atacó los espacios que dejó el PAOK al adelantar líneas. Pudo llegar el segundo tanto en varias transiciones, pero el marcador ya no se movería. El pitido final confirmó lo que la grada intuía desde hacía minutos: el Celta estará en el bombo de los octavos de final.

Una afición clave y un nuevo desafío en el horizonte

El ambiente en Abanca Balaídos fue el de las grandes noches europeas. Más de 21.300 espectadores acompañaron al equipo y se repartieron más de 20.000 banderas celestes al inicio como tifo para empujar desde el primer instante. El celtismo volvió a demostrar que es un factor diferencial en este tipo de citas.

Ahora, todas las miradas se dirigen a Nyon, donde se celebrará el sorteo que determinará el próximo rival. El Celta se enfrentará en octavos al Olympique de Lyon o al Aston Villa FC, dos adversarios de máximo nivel que exigirán la mejor versión del conjunto gallego.

Con la clasificación sellada, el mensaje en Vigo es claro: el sueño europeo continúa y este Celta quiere seguir compitiendo sin complejos en el escenario continental.

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