La ZBE de Málaga, bajo la lupa de VOX por multar solo a conductores nacionales

VOX Málaga denuncia que la Zona de Bajas Emisiones sanciona a vehículos nacionales sin etiqueta ambiental mientras permite circular sin restricciones a coches extranjeros, una situación que consideran discriminatoria, recaudatoria y jurídicamente insegura.

La ZBE de Málaga, bajo la lupa de VOX por multar solo a conductores nacionales

El Grupo Municipal VOX Málaga ha denunciado públicamente el funcionamiento de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) implantada por el Ayuntamiento de Málaga, al considerar que sanciona de forma sistemática a los conductores nacionales mientras permite circular sin restricciones a vehículos extranjeros altamente contaminantes.

Desde el pasado 30 de noviembre, el Consistorio impone sanciones de 200 euros a los vehículos matriculados fuera de la capital que acceden a la ZBE sin el correspondiente distintivo medioambiental. El sistema de control se apoya en más de 90 cámaras distribuidas por la ciudad, que detectan automáticamente las matrículas y tramitan las denuncias a través del Área de Movilidad y Gestrisam.

Sin embargo, esta normativa no se aplica a los vehículos con matrícula extranjera, que pueden acceder y circular por la zona restringida aunque carezcan de etiqueta ambiental y presenten niveles de emisiones equivalentes o superiores a los vehículos sancionados.

Una ZBE que castiga solo a los malagueños

Desde VOX Málaga denuncian que esta situación genera un trato desigual evidente entre conductores que se encuentran en idénticas condiciones. Mientras un vecino de la provincia con un vehículo diésel sin etiqueta es multado de forma automática, un coche extranjero con el mismo impacto ambiental puede circular por el centro de la ciudad sin consecuencia alguna.

El portavoz del Grupo Municipal VOX, Antonio Alcázar, ha afirmado que “el Ayuntamiento ha implantado una ZBE sabiendo que no podía aplicarla con carácter general”, y ha subrayado que “esto no es una política medioambiental, es discriminación institucionalizada contra los malagueños”.

Recaudación encubierta bajo una falsa lógica técnica

Alcázar sostiene que la implantación de la ZBE responde a una estrategia puramente recaudatoria, amparada en argumentos técnicos que no se sostienen.

“Sablear los bolsillos de los ciudadanos y estafarlos una y otra vez se ha convertido en la práctica habitual cuando se imponen medidas supuestamente técnicas que en realidad solo persiguen recaudar”, ha señalado.

El portavoz de VOX ha comparado la ZBE con otras decisiones recientes, como la implantación obligatoria de la baliza V16, que ha calificado de “insensata y adoptada sin estudios técnicos ni informes independientes”. Según Alcázar, ambas medidas responden a la misma lógica ideológica, alejada de criterios de eficacia real o justicia social.

El Ayuntamiento señala a la DGT y elude responsabilidades

Ante las críticas, el Ayuntamiento de Málaga ha intentado justificar la falta de sanciones a vehículos extranjeros responsabilizando a la Dirección General de Tráfico (DGT). No obstante, desde VOX recuerdan que el propio organismo estatal ha desmentido esta versión y ha confirmado que existen mecanismos europeos para sancionar a coches con matrícula extranjera, como ya sucede en otros municipios turísticos.

“Estamos ante una decisión política deliberada: implantar una ZBE mal diseñada, técnicamente deficiente y jurídicamente insegura, únicamente para cumplir una agenda ideológica y recaudar a costa de quienes viven y trabajan en Málaga”, ha denunciado Alcázar.

VOX refuerza su contencioso contra la ZBE

Estos hechos refuerzan el recurso contencioso-administrativo presentado por el Grupo Municipal VOX Málaga contra la Zona de Bajas Emisiones. En dicho procedimiento, la formación sostiene que la normativa vulnera principios básicos del ordenamiento jurídico, carece de proporcionalidad y no garantiza una aplicación homogénea.

“Una norma que castiga solo a una parte de los conductores no puede considerarse ni justa ni legal”, ha afirmado Alcázar, quien ha exigido “la suspensión inmediata de este modelo fallido y la retirada de una ZBE que ha quedado retratada como lo que es: un experimento ideológico mal gestionado que perjudica a los malagueños sin mejorar el medio ambiente”.

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