Roony Bardghji da el salto definitivo al primer equipo del FC Barcelona con el dorsal 19

El FC Barcelona ha oficializado una de las novedades más destacadas de los últimos días en el primer equipo. Roony Bardghji, uno de los jugadores más destacados en la semifinal de la Supercopa de España frente al Athletic Club, pasa a tener ficha del primer equipo y dejará de lucir el dorsal 28 para vestir, a partir de ahora, el dorsal 19.
Hasta el momento, el delantero sueco estaba inscrito con ficha del Barça Atlètic, aunque su protagonismo creciente en el primer equipo ya apuntaba a un cambio de estatus. Este salto definitivo se hará visible este mismo domingo, cuando Bardghji dispute la final de la Supercopa de España con el dorsal correspondiente a la primera plantilla.
El cambio de número no es del todo nuevo para el futbolista. Como curiosidad, el 19 ya fue el dorsal que lució Bardghji durante los amistosos de la pretemporada de este verano, cuando comenzó a dejar muestras de su enorme proyección y calidad en el frente de ataque azulgrana.
Un dorsal con historia en el FC Barcelona
El dorsal 19 es uno de los números con mayor tradición en la historia reciente del club. Desde que lo llevara Lluís Carreras en la temporada 1995/96, han sido numerosos los futbolistas de renombre que han defendido este número en el Barça.
Entre ellos figuran Juan Antonio Pizzi, Patrick Kluivert, Dani García Lara, Fernando Navarro y, de manera muy destacada, Leo Messi, que lo lució entre 2005 y 2008 antes de convertirse en leyenda del club. Posteriormente, el dorsal también pasó por jugadores como Maxwell, Martín Montoya, Sandro Ramírez, Lucas Digne, Munir El Haddadi, Kevin-Prince Boateng, Carlos Aleñá, Martin Braithwaite, Matheus Agüero, Ferran Torres, Franck Kessié, Vitor Roque y Lamine Yamal.
Desde el pasado verano, cuando Lamine Yamal heredó el dorsal 10, el número 19 había quedado vacante, a la espera de un nuevo propietario. Ahora, será Roony Bardghji quien asuma la responsabilidad de portar un dorsal cargado de simbolismo y exigencia.
El ascenso del atacante sueco al primer equipo refuerza la apuesta del FC Barcelona por el talento joven y confirma la confianza del cuerpo técnico en un futbolista que se ha ganado su lugar a base de rendimiento, desparpajo y personalidad en los escenarios más exigentes.
