Doñana gana biodiversidad gracias a las lluvias, pero alerta sobre un deterioro a largo plazo

El informe “Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025”, presentado en Sevilla por el CSIC, confirma una mejora notable de la marisma tras un año hidrológico excepcional, aunque advierte de graves problemas persistentes en lagunas, fauna autóctona y equilibrio del ecosistema.

Doñana gana biodiversidad gracias a las lluvias, pero alerta sobre un deterioro a largo plazo

Las lluvias registradas durante 2025 han supuesto un alivio significativo para el Espacio Natural de Doñana, especialmente para la marisma, que ha alcanzado niveles de inundación no observados desde hace más de una década. Sin embargo, los expertos advierten de que esta mejora coyuntural no es suficiente para revertir los problemas estructurales que amenazan la biodiversidad del enclave a medio y largo plazo.

Así lo recoge el informe “Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025”, presentado este jueves en Sevilla por la Infraestructura Científica y Técnica Singular – Reserva Biológica de Doñana (ICTS-Doñana), dependiente de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El documento analiza los resultados del programa de monitorización ambiental desarrollado en el espacio protegido y dibuja un escenario complejo, con señales esperanzadoras y tendencias preocupantes.

“El informe muestra que hay motivos para la esperanza, pero también que es imprescindible seguir trabajando en la recuperación de Doñana”, señaló Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana. Según explicó, aunque las precipitaciones del último ciclo hidrológico han sido positivas, los problemas de fondo no se solucionan con uno o dos años de lluvias, sino que requieren actuaciones sostenidas en el tiempo.

Un año hidrológico excepcional para la marisma

Tras más de una década marcada por precipitaciones por debajo de la media y episodios de sequía extrema en 2022 y 2023, el ciclo hidrológico 2024-2025 ha registrado 675 milímetros de lluvia, superando ampliamente la media histórica de 530 milímetros. No obstante, los científicos destacan que tan importante como la cantidad fue su distribución temporal, con lluvias intensas concentradas en periodos cortos.

El mes de marzo resultó clave, con 287,2 milímetros, el 42,6 % del total anual. Estas precipitaciones provocaron fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma y permitieron un llenado casi completo, cercano al 100 %, algo que no se producía desde 2010. La marisma permaneció inundada durante 157 días, casi el doble de la media histórica, lo que sitúa este ciclo entre los más largos desde 1984.

Las imágenes captadas por las fenocámaras y torres de flujo instaladas en la Reserva Biológica reflejan una marisma con mayor vigor vegetal y más del doble de productividad respecto al año anterior, confirmando el impacto positivo del agua sobre la vegetación.

Las lagunas, aún lastradas por el acuífero

Pese a la mejora de la marisma, el informe alerta de que el sistema de lagunas sigue mostrando un estado preocupante. Solo el 36 % de las lagunas llegaron a inundarse, una cifra que evidencia la falta de recuperación del acuífero, del que dependen directamente estos ecosistemas.

Las lagunas peridunares más grandes, como Santa Olalla, Sopetón y Dulce, sí mantuvieron agua durante gran parte del ciclo, destacando el caso de Santa Olalla, que se mantuvo inundada durante todo el año hidrológico, rompiendo la tendencia negativa de ejercicios anteriores.

Sin embargo, en numerosas lagunas temporales se observa una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituye a los antiguos pastizales húmedos y dificulta su recuperación futura. Los expertos relacionan este fenómeno con un proceso prolongado de extracción de agua subterránea.

Aves acuáticas: mejora reproductiva, pero declive sostenido

Los censos de aves acuáticas, que la ICTS-Doñana realiza de forma sistemática desde la década de 1970, muestran una invernada discreta en 2025. En enero se contabilizaron 178.907 aves, una cifra muy inferior a la media histórica de 280.000 y muy alejada de los máximos de finales del siglo XX.

Aunque en comparación con 2024 se registran aumentos de abundancia en la mayoría de especies, la tendencia de los últimos 20 años sigue siendo claramente descendente. Los grupos más afectados son los consumidores de vegetación, las limícolas pequeñas, las aves piscívoras y los patos de superficie, con caídas acumuladas de entre el 69 % y el 80 %.

Especialmente alarmante es la situación del ánsar común, especie emblemática de Doñana, que ha alcanzado mínimos históricos con apenas 3.500 individuos invernantes.

La mejora hídrica, concentrada en primavera, no favoreció la invernada, pero sí tuvo un impacto positivo en la reproducción. En 2025, el número de parejas reproductoras aumentó en el 85 % de las especies respecto a 2024. Aun así, el análisis a largo plazo sigue siendo negativo, con descensos en cerca de tres cuartas partes de las especies.

Anfibios e insectos, los grandes beneficiados

Las lluvias han tenido efectos especialmente positivos en anfibios e insectos acuáticos. Los escarabajos acuáticos alcanzaron en algunas zonas niveles de abundancia de los más altos de la última década, y las lagunas con mayor duración de inundación albergaron comunidades más diversas.

Los anfibios, como la rana común y el sapo de espuelas, mostraron mejores condiciones reproductivas, y el gallipato volvió a observarse en más localidades tras años de sequía. En reptiles, se mantiene una alta diversidad y se constata una buena recuperación en zonas afectadas por el incendio de 2017.

Especies invasoras y fauna autóctona en declive

El informe advierte de la persistente presión de especies invasoras, como el cangrejo rojo americano, la jaiba azul o el caracol Physella acuta, que sigue expandiéndose. En flora, la vinagrera (Oxalis pes-caprae) continúa aumentando su capacidad de colonización.

En contraste, varias especies nativas presentan una situación crítica. Los peces autóctonos registran abundancias mínimas, mientras que los exóticos dominan el medio acuático. Las tortugas muestran descensos históricos, y las mariposas alcanzan una de las abundancias más bajas de la serie, pese a la reaparición puntual de especies no observadas desde hace años.

En mamíferos, conejos y liebres mantienen poblaciones muy bajas, afectando a especies depredadoras, aunque se observa una ligera mejora respecto a 2024. Los micromamíferos continúan con densidades muy reducidas.

Un futuro que exige acción continuada

El informe concluye que Doñana mantiene un valor ecológico excepcional, con mejoras evidentes en 2025 gracias a un año hidrológico extraordinario. No obstante, los expertos insisten en que la recuperación del ecosistema exige actuaciones estructurales y sostenidas, especialmente en la gestión del agua y el control de especies invasoras.

La ICTS-Doñana, el mayor laboratorio de campo de Europa, subraya que estos datos científicos son clave para orientar las políticas de conservación incluidas en los Marcos de Actuaciones para Doñana, impulsados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en los que participan trece ministerios con el objetivo de compatibilizar la restauración ambiental y el desarrollo sostenible del entorno.

Fuente: CSIC

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