El 15 de marzo, en juego Castilla y León: Sánchez promete avances sociales y Martínez se reivindica como alternativa real

El PSOE ha dado el pistoletazo de salida a la campaña electoral en Castilla y León con un acto en Burgos en el que el secretario general socialista y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado un mensaje claro y directo: “Somos el gobierno de los derechos”.
Desde el inicio de su intervención, Sánchez puso el foco en la necesidad de blindar las conquistas sociales y, en especial, los derechos de las mujeres. “Y los derechos de las mujeres se respetan sí o sí. Por eso vamos a blindar en la Constitución el derecho al aborto”, afirmó ante los asistentes, subrayando que no puede depender “del color del gobierno del territorio de turno” el respeto efectivo a estos derechos.
El jefe del Ejecutivo recordó que en Castilla y León la interrupción voluntaria del embarazo es una prestación reconocida por la sanidad pública, pero denunció que su aplicación dista de ser homogénea. Según explicó, solo el 15% de los abortos en la comunidad se practican en hospitales públicos, mientras que el resto se deriva a clínicas privadas. Una situación que, a su juicio, evidencia la necesidad de reforzar la garantía efectiva de este derecho en todo el territorio.
Sánchez defendió la gestión del Gobierno central y puso como ejemplo el cumplimiento de compromisos como la revalorización de las pensiones. “Dije que íbamos a revalorizar las pensiones y hoy hemos revalorizado las pensiones como prometimos a los pensionistas de Castilla y León y de toda España”, señaló, vinculando estos avances a la estabilidad de un Ejecutivo de coalición progresista.
En el plano económico, el presidente destacó que España crece al doble del ritmo de la zona euro, ha elevado el salario mínimo interprofesional hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas y ha garantizado el poder adquisitivo de los empleados públicos hasta 2028. Frente a ello, cargó contra una oposición a la que calificó de “absolutamente destructiva”, acusándola de votar sistemáticamente en contra de medidas sociales.
En ese contexto, lanzó una de las frases más contundentes del acto: “El PP y Vox son el bloque que bloquea los derechos y nosotros somos la garantía de que hay avances en derechos”. Sánchez criticó que la ultraderecha no respaldara la revalorización de las pensiones y reprochó al Partido Popular su voto en contra de medidas destinadas a los damnificados por incendios, así como su gestión en materia forestal.
El presidente también defendió la política de memoria democrática y la desclasificación de documentos relacionados con el 23F, preguntándose qué problema tienen la derecha y la ultraderecha con la transparencia y la verdad.
Por su parte, el secretario general del PSOE de Castilla y León y candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez, reivindicó el trabajo realizado durante los últimos meses y se mostró convencido de que el cambio es posible. “200.000 kilómetros después podemos decir que ya estamos aquí para producir el cambio en esta comunidad autónoma”, afirmó.
Martínez presentó un programa de gobierno que definió como un proyecto integral para la comunidad, articulado en torno a tres grandes ejes: “Derecho a quedarse, derecho a volver y derecho a venir”. Tres pilares con los que aspira a combatir la despoblación, atraer talento y generar oportunidades.
“Estamos absolutamente preparados. Estamos aquí para gobernar esta tierra. Para sustituir la resignación por esperanza”, aseguró el candidato socialista, quien planteó las elecciones del próximo 15 de marzo como una disyuntiva clara: continuidad del actual modelo o un cambio político basado en derechos y oportunidades.
Frente al actual presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, Martínez habló de una Castilla y León “que no se resigna” y defendió una campaña centrada en propuestas, compromisos y rendición de cuentas. “Frente al declive administrado, nosotros queremos gestionar la esperanza”, concluyó.
La campaña electoral arranca así con un fuerte énfasis en los derechos sociales, la igualdad y la confrontación directa con el bloque de la derecha, en un escenario en el que el 15 de marzo se perfila como una fecha decisiva para el futuro político de Castilla y León.
