El 38,4% de jóvenes toma bebidas energéticas y el Gobierno advierte de sus graves efectos en la salud

El ministro Pablo Bustinduy anuncia una normativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores tras conocerse que el 38,4% de jóvenes de 14 a 18 años las consume, un 15% mezclándolas con alcohol.

El 38,4% de jóvenes toma bebidas energéticas y el Gobierno advierte de sus graves efectos en la salud

El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha alertado de los riesgos para la salud asociados al consumo de bebidas energéticas entre adolescentes y ha reiterado su intención de prohibir su venta a menores de 16 años.

Bustinduy ha inaugurado en el Congreso de los Diputados la jornada “Comer sano no es un tema menor”, acompañado por la ministra de Sanidad, Mónica García, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. Durante su intervención, el titular de Consumo ha subrayado que el 38,4% de los jóvenes de entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas, una cifra que evidencia la normalización de un producto con efectos potencialmente perjudiciales para la salud.

Un consumo elevado y mayor entre los chicos

Los datos proceden de la encuesta ESTUDES, elaborada anualmente por el Ministerio de Sanidad para analizar las tendencias de consumo de drogas y otras adicciones en estudiantes de Enseñanzas Secundarias.

El estudio revela que cuatro de cada diez adolescentes consumen bebidas energéticas y que el porcentaje es superior entre los chicos (45,7%) frente a las chicas (31%). Además, un 15% de estos jóvenes reconoce mezclar estas bebidas con alcohol, una práctica que incrementa de forma significativa los riesgos para la salud.

Riesgos para la salud: hipertensión, insomnio y trastornos cardiovasculares

A lo largo de la jornada, expertos en salud y nutrición y representantes de entidades científicas como la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) han advertido de los efectos nocivos asociados al consumo habitual de estas bebidas.

Entre los riesgos señalados figuran sobredosis de cafeína, hipertensión, alteraciones del sueño, trastornos cardiovasculares, sobrepeso, pérdida de masa ósea y osteoporosis. Asimismo, un consumo excesivo de cafeína puede provocar alteraciones psicológicas y del comportamiento.

Prohibición a menores y respaldo social

Ante este escenario, el Ministerio de Consumo plantea prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y ampliar la restricción hasta los 18 años en el caso de productos que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

La medida cuenta con un amplio respaldo social: según el último barómetro de la AESAN, nueve de cada diez personas apoyan esta prohibición.

“Lo que proponemos no es otra cosa que proteger a los niños, niñas y adolescentes de riesgos muy claros para su salud que se están asentando como normales como consecuencia de estrategias comerciales”, ha afirmado Bustinduy.

Entornos más seguros y lucha contra la obesidad infantil

El ministro ha recordado que la protección de la salud infantil es una prioridad para su departamento, como demuestra la aprobación del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables, que garantiza cinco comidas saludables a la semana en los centros educativos y elimina las bebidas energéticas y azucaradas en estos espacios.

Además, el Ministerio trabaja en la regulación de la publicidad de alimentos insanos dirigida a menores, siguiendo el ejemplo de países como Portugal, Noruega, Reino Unido, Irlanda o Suecia.

Consumo busca así abordar un problema estructural como la obesidad infantil, que afecta con mayor intensidad a menores procedentes de familias con bajos ingresos, donde se registran tasas más elevadas de exceso de peso y peores hábitos alimentarios.

En la jornada también han intervenido profesionales como Ana López Santacruz, directora de la AESAN, Patricia Estevan, del grupo de nutrición y obesidad de SEMFYC, y la doctora Susana Viver, de la Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria, así como expertos internacionales vinculados a la OMS y al Instituto de Salud Pública de México.

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