Galicia, tercer productor mundial de mejillón, redefine su futuro con un análisis clave sobre capacidad de carga

El cultivo del mejillón en Galicia, referente internacional y tercer mayor productor del mundo tras China y Chile, afronta un escenario de transformación marcado por el cambio climático y la necesidad de revisar sus modelos de gestión. Así lo sostiene un nuevo estudio liderado por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Uxío Labarta y la científica Diana Zúñiga, fundadora de la empresa North Wind Sailing for Science.
El trabajo, publicado en la revista científica Marine Policy, sintetiza más de 100 investigaciones desarrolladas entre 1970 y 2023 sobre el cultivo del mejillón en las rías gallegas. El objetivo es ofrecer una visión integradora que permita redefinir la capacidad de carga y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de un sector estratégico para Galicia.
Galicia, potencia mundial con señales de alerta
Las rías gallegas se sitúan como el tercer mayor productor mundial de mejillón. Sin embargo, la producción ha descendido desde una media histórica de 250.000 toneladas anuales hasta las 178.000 toneladas registradas en 2022 y 2023.
Los investigadores recuerdan que la singularidad del ecosistema gallego se explica por la combinación de factores como la intensidad y dirección del viento, los procesos oceanográficos y su marcada estacionalidad. Durante primavera y verano se produce el fenómeno de afloramiento, que favorece la proliferación de plancton, base alimentaria del mejillón. En otoño e invierno, los vientos del sur impulsan procesos de hundimiento, en un sistema altamente hidrodinámico.
En este contexto, identificar con precisión las condiciones ambientales que optimizan el cultivo y sus efectos en la cadena trófica es clave para asegurar el futuro del sector, especialmente ante el calentamiento global.
Capacidad de carga: repensar los modelos tradicionales
Uno de los ejes centrales del estudio es la revisión del concepto de capacidad de carga (CC), entendido como el tamaño máximo de población que puede mantenerse de forma indefinida en un área determinada.
Desde los años 80, múltiples investigaciones han analizado la biomasa del mejillón, la calidad y cantidad del alimento disponible, los flujos de agua y la respuesta fisiológica de los bivalvos. Sin embargo, Labarta y Zúñiga advierten de que muchos modelos previos podrían estar basados en supuestos simplificados.
En particular, cuestionan la idea de que el flujo de agua entre bateas sea lineal. Por la complejidad del ecosistema, consideran imprescindible disponer de estudios detallados de la hidrodinámica de las rías para reducir la incertidumbre sobre la disponibilidad real de alimento.
“Es importante poner el foco en la zona de turbulencia”, explican los autores, en referencia al volumen de agua donde los flujos turbulentos alrededor de las bateas actúan tanto en superficie como en profundidad.
Biomasa, alimento y fisiología: claves del equilibrio productivo
El análisis científico acumulado durante cinco décadas apunta a conclusiones relevantes:
Un aumento de la densidad de cuerdas puede traducirse inicialmente en mayor producción, pero a medio plazo reduce el crecimiento de los mejillones adultos por falta de alimento.
Incrementar el tamaño de las bateas puede elevar el rendimiento potencial, aunque también los costes y los efectos a gran escala, que deben estudiarse con mayor detalle.
El carbono orgánico planctónico constituye la principal fuente de alimento, junto con la materia orgánica procedente de restos de organismos.
Además, la disponibilidad de alimento no depende únicamente de la concentración de partículas en la columna de agua, sino de los flujos que las distribuyen dentro y alrededor de las zonas de cultivo. Las rías gallegas no funcionan como un sistema homogéneo: existen diferencias significativas entre ellas, lo que obliga a ajustar la densidad de cultivo según el área específica.
Los estudios fisiológicos también revelan que el propio mejillón modifica estacionalmente el contenido de nutrientes en la columna de agua, en un proceso de interacción continua entre organismo y ecosistema.
Cambio climático y nuevos riesgos
El estudio introduce una perspectiva especialmente relevante: la necesidad de incorporar el impacto del cambio climático en los modelos de capacidad de carga.
Los autores subrayan que posibles alteraciones en los patrones de viento podrían afectar a la cantidad y calidad del alimento, al tiempo de residencia del agua en la ría e incluso al ciclo metabólico y reproductivo de los mejillones. Asimismo, alertan sobre el impacto potencial de las olas de calor marinas en los bivalvos y en el equilibrio ecológico de las rías.
“La industria del mejillón se enfrenta a un futuro complejo al que deberá adaptarse rápidamente en términos ecológicos, sociales y económicos”, concluyen.
Propuestas para el sector y la Administración
El trabajo plantea tres líneas de actuación prioritarias para Organizaciones de Productores y administraciones públicas:
Analizar conjuntamente las series climáticas de viento, caudales fluviales y oleaje para anticipar escenarios de vientos anómalos.
Mantener plataformas oceanográficas en distintos puntos de las rías que garanticen la recogida continua de datos de alta calidad.
Estudiar de forma periódica la relación entre alimento disponible y fisiología del mejillón mediante análisis del área de aclaramiento a lo largo de la columna de agua.
Con esta revisión exhaustiva, los investigadores abogan por un enfoque integrador que combine conocimiento oceanográfico, biológico y climático para reforzar la sostenibilidad del cultivo del mejillón gallego en las próximas décadas.
