“Hablamos de una escasez de aluminio en el mercado europeo en un horizonte de semanas”, confirma Gonzalo de Olabarria
El secretario general de la Asociación Española del Aluminio avisa de un riesgo “inmediato” de carencia de aluminio por la guerra en Irán y el bloqueo de rutas clave

Imagen cedida por la Asociación Española del Aluminio
El pasado 23 de marzo, la Asociación Española del Aluminio (AEA) advirtió en un comunicado de que el inicio de las hostilidades en Irán ha comprometido más del 32% del suministro de aluminio en España. En este contexto, el secretario general de la AEA, Gonzalo de Olabarria, analiza las implicaciones de esta situación en el sector del aluminio, las industrias vinculadas y en el conjunto del mercado europeo y español.
- Para empezar, el comunicado de la AEA alerta de un «grave deterioro» de la cadena de suministro global. ¿Podría explicarnos con qué inmediatez se están notando ya los efectos en el sector? ¿Hablamos de días, semanas o meses?
Los efectos en los precios que anticipan esta escasez han sido inmediatos. Los últimos envíos que pasaron el estrecho de Ormuz están en camino, pero no han salido más. A partir de ahí, es complejo estimar el volumen almacenado en depósitos y fábricas y la activación de las escasas fuentes de suministro alternativas, pero hablamos de una escasez de aluminio en el mercado europeo en el corto plazo, lo que sitúa el impacto en un horizonte de semanas. Esto se traduce en una pérdida casi total de visibilidad para las empresas: los costes fluctúan constantemente y las decisiones de compra de materia prima se vuelven más y más complejas. Es decir, estamos ante una disrupción que ya está alterando el funcionamiento normal del sector.
- España importa el 22,9%de su aluminio primario(218.000 toneladas) del Golfo Pérsico. Con la paralización de Qatalum y la Fuerza Mayor de ALBA, ¿hay alguna posibilidad de que otros países de la región (como Omán) puedan compensar ese déficit, o ya estamos ante un escenario de desabastecimiento irreversible a corto plazo?
La capacidad de sustitución es extremadamente limitada. Aunque Omán sigue operativo, su volumen de producción no es suficiente para cubrir el déficit generado por la salida del mercado de grandes actores como Qatalum y Aluminium Bahrain (ALBA). Esto implica que, en la práctica, el sistema pierde una parte estructural de su suministro sin una alternativa clara. Por tanto, más que un desabastecimiento “irreversible”, lo que existe es un riesgo elevado e inmediato de escasez hasta que el mercado global logre reequilibrarse, algo que no suele suceder de forma rápida.
- El comunicado menciona que el colapso logístico en el Estrecho de Ormuz ha disparado los costes de transporte, las primas de seguro y los tiempos de tránsito. ¿Puede cuantificarnos de alguna manera ese incremento? ¿Cómo está afectando a la competitividad de las empresas españolas?
Nos enfrentamos a un escenario de encarecimiento generalizado y descontrolado de todos los componentes logísticos: transporte, seguros y tiempos de tránsito. Más allá de la cuantificación, lo relevante es el efecto. Las empresas pierden la capacidad de prever costes. Esto es especialmente crítico en un sector como el de la transformación de aluminio, donde los volúmenes son grandes, los márgenes ajustados y la planificación es clave. La consecuencia directa es una pérdida de competitividad frente a países que cuentan con suministro más estable o producción propia. En otras palabras, no es solo que todo sea más caro, sino que es más incierto, y eso penaliza aún más.
- A esta situación se suma la reducción obligada de importaciones desde Rusia por las sanciones de la UE. En total, el 32,4% de las importaciones españolas están «prohibidas o en riesgo extremo». ¿Existe algún plan de contingencia a nivel europeo o nacional para garantizar el suministro a industrias estratégicas?
Actualmente no existen alternativas inmediatas capaces de sustituir ese volumen de importaciones. La combinación de sanciones a Rusia y la crisis en Oriente Medio deja a Europa en una posición de alta dependencia externa sin capacidad de reacción rápida, lo que pone de manifiesto una debilidad estructural del sistema de suministro, de la que venimos alertando a las autoridades españolas y europeas desde hace años.
- El sector del aluminio en España es el tercer mayor transformador de Europa, con una facturación superior a 4.400 millones de euros y 17.000 empleos directos. ¿Qué riesgo concreto corre este tejido industrial si la situación no se resuelve en las próximas semanas?
El riesgo es muy significativo. Si la escasez de materia prima se consolida, las empresas podrían verse obligadas a reducir su producción. Esto tendría un efecto en cadena: pérdida de clientes y deterioro de la posición competitiva del sector español dentro de Europa, donde exportamos más del 50% de nuestra producción. En definitiva, si la situación se prolonga, el riesgo pasa de ser coyuntural a estructural.
- En el comunicado también mencionan otros factores agravantes: el giro proteccionista de Estados Unidos, la competencia desleal desde Turquía y las políticas agresivas de compra de chatarra. ¿Podría detallar cómo están afectando estos factores a la industria española del aluminio?
Estos factores actúan como una presión adicional sobre un sector ya tensionado. Por un lado, el proteccionismo estadounidense distorsiona el comercio internacional, aumentando la presión de China y otros países para introducir aún más sus productos transformados en Europa. Por otro, la competencia desde Turquía introduce productos transformados partiendo de materia prima de origen ruso, actualmente prohibida para las empresas europeas, lo que supone redoblar esa presión en precios, causadas por condiciones anticompetitivas.
A esto se suman las políticas agresivas de compra de chatarra europea con destino final en China, que encarecen y reducen la disponibilidad de materia prima secundaria, clave para muchas empresas. El resultado, como decimos desde la Asociación, es una “tormenta perfecta”. Menos acceso a materia prima, más costes y mayor presión desde posiciones anticompetitivas.
- El sector de la automoción, la construcción, la defensa y las energías renovables dependen del suministro de aluminio. ¿Ha habido ya comunicaciones con los ministerios de Industria o Economía para abordar esta situación? ¿Qué respuesta han recibido?
Sí, desde la Asociación Española del Aluminio mantenemos contacto con las administraciones públicas y con los organismos competentes para trasladar la gravedad de la situación y la urgencia de adoptar medidas. Existe una interlocución activa y una necesidad de coordinación institucional ante un problema que afecta directamente a una industria estratégica como la nuestra. En este sentido, el diálogo con las administraciones se plantea como un elemento clave para anticipar posibles escenarios y tratar de mitigar el impacto de esta crisis de suministro.
- Para ir cerrando, ¿cuál es el escenario más optimista y cuál el más pesimista que manejan para los próximos meses? ¿Cree que el mercado europeo podrá reaccionar a tiempo para evitar una crisis de suministro?
El escenario optimista, desde todos los planos, por supuesto, sería por una estabilización rápida de la situación geopolítica, la reactivación parcial de la producción en Oriente Medio y una reorganización de los flujos comerciales internacionales.
El escenario pesimista, en cambio, implica una escasez prolongada de aluminio en Europa, con incapacidad para sustituir el volumen perdido y un deterioro progresivo de la industria transformadora. En este caso, la clave estará en la rapidez con la que puedan activarse alternativas.
- Por último, y pensando en los lectores de SoloActualidad.es, ¿qué mensajeletransmitiría a las empresas del sector y a los trabajadores que dependen de esta industria?
El mensaje principal es de realismo y prudencia. El sector se enfrenta a una situación compleja, con factores externos que escapan a su control, pero también con una base industrial sólida y estratégica para España y Europa. Es un momento para reforzar la planificación, la cooperación entre empresas y el diálogo con las administraciones. El papel del sector del aluminio es clave en ámbitos como la transición energética o la industria, lo que refuerza la necesidad de protegerlo y fortalecerlo a medio y largo plazo.
Muchísimas gracias por su tiempo y por compartir su análisis con los lectores de SoloActualidad.es.
