Innovación tecnológica para impulsar la automatización del reciclaje

La inteligencia artificial y los robots multiplican la capacidad de clasificación de residuos en las plantas de tratamiento

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Los sistemas predictivos sitúan a España por encima de los objetivos europeos de reciclaje para 2030

Innovación tecnológica para impulsar la automatización del reciclaje

Imagen sin derechos de autor extraída de Pexels

En las naves de reciclaje el ruido de las cintas transportadoras está cambiando con la introducción de robots basados en inteligencia artificial (IA). Los algoritmos son capaces de reconocer residuos, identificar patrones y clasificarlos en cuestión de milisegundos. Como resultado, las cifras de reciclaje de envases aumentan cada año. Según los últimos datos de Ecoembes, en 2024 se gestionaron en nuestro país más de 1,5 millones de toneladas de envases domésticos, un 5,4% más que en 2023.  

Cada vez se aplican en España más métodos de reciclaje fundamentados en la inteligencia artificial. Es el caso de Recycleye Vision, un sistema de visión artificial inteligente capaz de identificar residuos y clasificar los materiales en más de 28 categorías diferentes. Además, esta iniciativa proporciona datos en tiempo real a los responsables de la planta para conocer con exactitud la composición de los residuos y ajustar los procesos de manera eficiente. En la práctica esta técnica contribuye a lograr hasta 33.000 extracciones en 10 horas.  

Robots en las plantas de tratamiento 

La automatización es otro de los pilares de esta revolución. Los robots de reciclaje equipados con IA pueden realizar entre 35 y 40 recogidas por minuto, una velocidad muy superior a la clasificación manual. En España, ya existen múltiples ejemplos de esta tecnología en funcionamiento. 

En la planta de Manises (Valencia), un sistema pionero con dos brazos robóticos es capaz de separar hasta 80 envases por minuto, frente a los 25 que logra una persona. También en la Comunidad Valenciana, el centro de Algimia de Alfara ha incorporado un robot de clasificación impulsado por IA de la empresa Urbaser, con el objetivo de reducir costes, maximizar el valor recuperado y disminuir los residuos que terminan en vertederos. 

Por otra parte, la startup Theker emplea técnicas de deep learning para entrenar sistemas capaces de reconocer residuos con un enfoque similar al aprendizaje humano. 

Y los robots no solo ayudan al reciclaje de envases domésticos, también se están utilizando para identificar y clasificar envases de medicamentos procedentes de puntos SIGRE, como lo hace la empresa vallisoletana Biotran. 

Contenedores inteligentes y políticas públicas 

Mientras los robots trabajan en el interior de los centros de reciclaje, en las calles también se aplican herramientas basadas en inteligencia artificial. Empresas como RUBSEE emplea un sistema que permite analizar los flujos de residuos mediante cámaras e IA, detectar anomalías y ajustar los procesos en tiempo real. Estos contenedores inteligentes ya están activos en Hostalets de Pierola (Barcelona). 

El papel predictivo de la IA mediante el análisis de patrones facilita la planificación de infraestructuras y la puesta en marcha de políticas públicas. En este sentido, RecilaAI 360 es un proyecto desarrollado en Valencia que utiliza modelos de predicción para determinar la calidad y el origen de los residuos urbanos, especialmente en los contenedores amarillos y azules, los cuales registran la mayor tasa de error en la separación. 

Tecnología española para Europa 

España forma parte de dos proyectos europeos que experimentan con la IA en el reciclaje. Uno de ellos es RECLAIM, una iniciativa en la que participa el Instituto Tecnología del Plástico (AIMPLAS). Se trata de una planta de reciclaje portátil compuesta por robots y sistemas de IA capaces de identificar residuos con alta precisión, con previsión de implantación en islas griegas. 

Otra de las herramientas desenvueltas en España es la de Eurecat, un centro que trabaja en sistemas automatizados para desmontar y clasificar baterías de litio de vehículos eléctricos. Este constituye un desafío creciente en el contexto de la movilidad sostenible. 

Sirviéndose de las innovaciones tecnológicas España se sitúa por encima de las previsiones de la Unión Europea. A nivel continental, se establece que para 2030 el 60% de los residuos municipales deben ser reutilizados o reciclados. En España esta tasa se elevó ya hasta el 64,9% en 2025, conforme datos de la Fundació Fòrum Ambiental. 

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