Nueva arma contra el cáncer: científicos españoles crean una plataforma universal de nanorradiofármacos

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha dado un paso decisivo en el ámbito de la medicina nuclear con el desarrollo de una plataforma universal de nanopartículas de óxido de hierro capaz de incorporar, en un único paso, una decena de radioisótopos empleados tanto en diagnóstico por imagen como en tratamientos oncológicos.
El avance ha sido liderado por el Instituto de Química Médica (IQM-CSIC) y los resultados han sido publicados en la revista NPJ Imaging. La investigación ha contado con la participación de más de diez instituciones nacionales e internacionales, entre hospitales, universidades y centros de investigación.
Una solución a una limitación histórica de la medicina nuclear
Uno de los principales desafíos en el desarrollo de radiofármacos es la necesidad de diseñar compuestos específicos para cada radioisótopo. Hasta ahora, no existía una molécula universal capaz de integrar elementos radiactivos con propiedades químicas muy distintas, lo que obligaba a recurrir a estrategias complejas y diferenciadas para cada caso.
Los radiofármacos combinan material radiactivo con moléculas biológicas que actúan como vehículo hacia los tejidos diana. Para garantizar la seguridad y eficacia, la unión debe ser extremadamente estable. En la práctica clínica, este proceso se realiza mediante quelantes, sustancias químicas que funcionan como “pinzas moleculares” para fijar el ion metálico radiactivo y evitar su liberación en el organismo.
Sin embargo, la falta de quelantes universales ha sido uno de los grandes obstáculos técnicos del sector. En este contexto, la nueva plataforma basada en nanopartículas de óxido de hierro supone un cambio de paradigma. Las nanopartículas desarrolladas por el IQM-CSIC logran retenciones superiores al 97% del radioisótopo incluso después de siete días en suero humano, lo que demuestra una estabilidad excepcional.
Según explica Fernando Herranz, autor principal del estudio y líder del grupo de Nanomedicina, Imagen y Modelos 3D del IQM-CSIC, el uso de nanomateriales permite superar la barrera química que hasta ahora limitaba el diseño de radiofármacos versátiles y seguros.
Diez radiometales en una sola plataforma
El equipo seleccionó diez radiometales utilizados habitualmente en hospitales de todo el mundo. A partir de ellos, sintetizaron diez tipos distintos de nanorradiofármacos: tres destinados a PET (tomografía por emisión de positrones), cuatro para SPECT (tomografía computarizada de emisión de fotón único) y tres orientados a radioterapia.
La estrategia consiste en integrar directamente los radioisótopos en el núcleo de las nanopartículas de óxido de hierro, un material que ha demostrado ser idóneo para incorporar distintos radiometales manteniendo una elevada estabilidad en el organismo.
Resultados prometedores en glioblastoma y trombosis
Para validar la eficacia y versatilidad de la plataforma, los investigadores realizaron diversos estudios in vivo en modelos animales. Los ensayos demostraron que las nanopartículas se acumulaban en tumores cerebrales agresivos como el glioblastoma, lo que abre la puerta a su uso en el diagnóstico avanzado de esta enfermedad.
Además, comprobaron que la plataforma permite administrar radioterapia directamente en el interior del tumor y que también resulta eficaz en la detección de trombos sanguíneos, ampliando su campo de aplicación más allá de la oncología.
Estos resultados consolidan el potencial de la tecnología como agente radioteranóstico, es decir, capaz de integrar diagnóstico y tratamiento en un mismo compuesto. No obstante, los investigadores también analizaron uno de los riesgos asociados a este tipo de terapias: la posible acumulación excesiva de nanopartículas en el organismo.
En este sentido, el estudio confirmó que las nanopartículas se eliminan con rapidez por vía renal, lo que reduce la toxicidad, evita la sobreacumulación de hierro y facilita la repetición de tratamientos con mayor seguridad.
Hacia una nueva generación de radiofármacos
Una de las principales ventajas del sistema es que mantiene las mismas propiedades químicas y biológicas independientemente del radioisótopo utilizado. Esto supone un avance significativo frente a los radiofármacos tradicionales, que requieren diseños distintos para cada aplicación clínica.
El desarrollo del CSIC abre la puerta a una nueva generación de radiofármacos más sencillos de producir, más fiables y con un enorme potencial para mejorar tanto el diagnóstico precoz como el tratamiento personalizado del cáncer. En un contexto en el que la medicina de precisión gana peso, esta plataforma podría convertirse en una herramienta clave para la oncología del futuro.
Fuente: CSIC
