Real Sociedad supera al Celta 3-1 en un duelo intenso y cargado de emoción

La Real Sociedad se impone 3-1 al Celta en Anoeta en un partido muy equilibrado, marcado por un gol tempranero de Oyarzabal, la expulsión de Caleta-Car y la reacción celeste que no logró revertir el marcador final.

Real Sociedad supera al Celta 3-1 en un duelo intenso y cargado de emoción

l Estadio de Anoeta vivió una auténtica lucha de titanes este domingo, donde la Real Sociedad se impuso por 3-1 al Celta en la jornada 21 de LaLiga EA Sports. El partido estuvo marcado por la intensidad, la lluvia constante y un desarrollo mucho más equilibrado de lo que refleja el marcador final, que refleja una superioridad local que se materializó en momentos clave.

Desde el pitido inicial, el Celta mostró su ambición, con un aviso de Bryan Zaragoza apenas 30 segundos después, cuyo disparo se marchó por línea de fondo. Sin embargo, la Real, en dinámica ascendente, supo aprovechar sus oportunidades y logró adelantarse en el minuto 16 gracias a Mikel Oyarzabal, que ajustó un disparo al segundo palo desde la frontal del área para batir a Radu.

A pesar del gol, el Celta mantuvo su plan, dominando el balón y buscando profundidad por las bandas. La iniciativa visitante se mantuvo durante gran parte del primer tiempo, aunque la Real Sociedad, agresiva tras marcar, presionó alto en varias fases. La primera mitad terminó con una situación polémica: Caleta-Car fue expulsado tras una entrada sobre Manu Fernández, dejando a los locales con diez jugadores para la segunda mitad.

Con el ajuste táctico del Celta, el equipo visitante se instaló en campo rival y encontró el empate en el minuto 72 por medio de Borja Iglesias, tras un control impecable de un pase de Sergio Carreira. Pero la alegría celeste duró poco: dos minutos después, Oyarzabal volvió a aparecer en una acción aislada desde la frontal para colocar el 2-1 que resultaría decisivo.

El Celta continuó insistiendo hasta el final, acumulando llegadas y generando ocasiones claras, pero se topó con un inspirado Remiro, que se erigió en muro infranqueable. En tiempo añadido, un penalti permitió a Brais Méndez cerrar el marcador desde los once metros, sellando el 3-1 definitivo, un resultado algo exagerado respecto a la igualdad vivida durante gran parte del encuentro.

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