Tres años sin récords de frío en España: los datos confirman el giro climático

España no registra ningún récord de días fríos desde abril de 2022, un hecho inédito en las series históricas. Los datos de la AEMET evidencian que el cambio climático está reduciendo drásticamente los extremos fríos mientras se multiplican los récords de calor.

Tres años sin récords de frío en España: los datos confirman el giro climático

España atraviesa un escenario climático sin precedentes. Desde abril de 2022 no se ha registrado ningún récord de días fríos en la España peninsular, una circunstancia inédita desde que existen registros meteorológicos sistemáticos.

Los dos últimos hitos de frío se produjeron los días 2 y 3 de abril de 2022, cuando una masa de aire excepcionalmente fría para la época provocó heladas tardías generalizadas y situó la temperatura media del conjunto del país 0,3 ºC por debajo del periodo de referencia. Desde entonces, no ha vuelto a batirse ninguna marca de frío extremo.

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), 2025 ha sido el tercer año consecutivo sin récords de días fríos, algo nunca visto en la serie histórica. En un escenario sin cambio climático, se habrían producido aproximadamente cinco récords de frío por año en este periodo, pero la realidad ha sido muy distinta.

El desequilibrio estadístico que evidencia el calentamiento

Desde 1950, un récord de día frío o cálido se define cuando la temperatura media de una fecha concreta iguala o supera los valores extremos previamente registrados para ese mismo día. En un clima estacionario —sin calentamiento global— la probabilidad de batir récords debería reducirse progresivamente con el paso del tiempo y mantenerse equilibrada entre frío y calor.

Sin embargo, el actual contexto climático rompe ese equilibrio. Aunque por pura estadística el número de récords anuales debería descender con el paso de las décadas, lo relevante es la desviación entre los valores teóricos y los realmente observados.

Entre 1971 y 1980 se registraron de media 24,1 récords anuales de días fríos, cuando el valor esperado era de unos 13,9. En cambio, entre 2011 y 2020 la cifra cayó a 1,4 récords anuales frente a los 5,49 teóricos. Es decir, el descenso ha sido mucho más acusado de lo que cabría esperar por simple acumulación histórica de datos.

En el periodo 2016-2025 solo se han contabilizado siete récords de días fríos en España.

Un país que se calienta a ritmo constante

El trasfondo de esta tendencia es el aumento sostenido de temperaturas. Según la AEMET, España se ha calentado a un ritmo aproximado de 0,2 ºC por década entre 1961 y 2018.

Este calentamiento es especialmente visible en invierno. Entre 2016 y 2025, la anomalía media de las temperaturas mínimas invernales fue de 0,66 ºC por encima de la media. Desde 2019, todas las anomalías invernales han sido positivas.

Destacan especialmente 2019 y 2023, con anomalías cercanas a 1,7 ºC respecto al periodo de referencia 1991-2020. En la década 2006-2015 la anomalía invernal era de apenas 0,1 ºC, mientras que entre 1996 y 2005 incluso fue ligeramente negativa (-0,08 ºC). El contraste muestra una aceleración clara del calentamiento.

Mientras caen los récords de frío, se disparan los de calor

La ausencia de récords fríos contrasta con la explosión de récords cálidos. Desde abril de 2022 se han registrado 100 nuevos récords de días cálidos en España: 44 en 2023 —el año con más marcas de calor de la serie—, 31 en 2024 y 25 en 2025.

En la última década (2016-2025) se han contabilizado 220 récords asociados al calor frente a solo siete vinculados al frío. En términos prácticos, los récords de calor han sido unas 30 veces más frecuentes que los de bajas temperaturas.

Estudios internacionales publicados en 2025 en la revista Nature Reviews Earth and Environment apuntan en la misma dirección: a nivel global, la probabilidad de batir récords de frío entre 2014 y 2023 se sitúa entre el 20 % y el 40 % de lo que cabría esperar en un clima estable, mientras que los récords de calor son entre tres y tres veces y media más probables que en ausencia de cambio climático.

Un fenómeno que no es puntual

La reducción de récords de frío comenzó a hacerse evidente a partir de la década de los 80 y se ha intensificado en el siglo XXI. Las proyecciones climáticas para Europa indican que en las últimas décadas del siglo será cada vez más difícil batir un récord de frío en el continente.

En España, los datos actuales muestran un patrón claro: menos extremos fríos, inviernos más templados y una frecuencia creciente de episodios cálidos récord.

La desaparición práctica de los récords de días fríos en España no es una anomalía aislada, sino una señal coherente con el avance del cambio climático y el calentamiento global.

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