
La Unión Europea ha puesto en marcha protecciones adicionales frente a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en el agua potable. Desde este lunes, los Estados miembros están obligados a supervisar de forma armonizada la presencia de estos compuestos químicos en el agua destinada al consumo humano, en cumplimiento de los nuevos valores límite establecidos por la Directiva refundida sobre la calidad del agua potable.
La normativa exige además que los países comuniquen a la Comisión Europea los resultados de los controles realizados, incluyendo datos sobre superaciones de los valores límite, incidentes detectados y las posibles excepciones concedidas. Se trata del primer sistema de seguimiento sistemático de las PFAS en el agua potable aplicado en toda la UE, un avance significativo en la protección de la salud pública.
Un paso clave para el derecho al agua segura
Esta medida se enmarca en uno de los objetivos prioritarios de la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica, que reconoce el derecho de la ciudadanía a disponer de agua potable segura. Asimismo, responde a la necesidad urgente de actuar frente a contaminantes persistentes que amenazan las fuentes de agua en Europa.
La directiva, adoptada en 2020, debía ser transpuesta a la legislación nacional antes de enero de 2023. Para garantizar una aplicación coherente en todo el territorio comunitario, la Comisión publicó en 2024 directrices técnicas sobre los métodos analíticos más adecuados para medir el total de PFAS y la suma de estas sustancias en el agua potable.
Medidas obligatorias en caso de superación de los límites
Si se detectan niveles de PFAS por encima de los valores permitidos, los Estados miembros deberán informar a la población y adoptar medidas inmediatas para reducir la exposición. Entre las actuaciones previstas figuran el cierre de pozos contaminados, la incorporación de procesos de tratamiento específicos para eliminar estos compuestos o la restricción temporal del uso del agua potable mientras persista el exceso.
Las PFAS, conocidas como “químicos eternos” por su elevada persistencia en el medio ambiente, han generado una creciente preocupación por sus posibles efectos sobre la salud humana y los ecosistemas.
Declaraciones de la Comisión Europea
La comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, ha subrayado la importancia de estas nuevas normas: “La contaminación por PFAS es una preocupación cada vez mayor en el agua potable de toda Europa. Con límites armonizados y un seguimiento obligatorio, los Estados miembros disponen ahora de las herramientas necesarias para detectar y abordar rápidamente estos contaminantes y proteger la salud pública”.
Con la entrada en vigor de estas protecciones, la Unión Europea refuerza su compromiso con unos estándares líderes a nivel mundial en calidad del agua, alineados con el Plan de Acción de Contaminación Cero y la estrategia de resiliencia hídrica, sentando las bases para un acceso más seguro y sostenible al agua potable en todo el continente.
