
La OPAGAC (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores) ha presentado en Madrid el estudio “Qué sabemos de lo que comemos del mar”, un análisis que radiografía el nivel de conocimiento y compromiso social del consumidor español en materia de pesca responsable.
El dato es contundente: el 57,7% de los españoles estaría dispuesto a pagar más por pescado que garantice mejores condiciones laborales para los pescadores. En la franja de edad comprendida entre los 18 y los 54 años, el porcentaje supera el 60%, reflejando una sensibilidad creciente hacia el impacto social de las decisiones de compra.
Sin embargo, la realidad muestra una brecha entre intención y acción. Aunque 8 de cada 10 españoles aseguran dar bastante o mucha importancia al impacto social de sus compras, en el momento decisivo el sabor y el precio continúan siendo los factores determinantes, relegando las condiciones laborales al último lugar.
Falta información para comprar de forma responsable
El informe revela que solo el 40,5% de los españoles considera tener herramientas suficientes para tomar decisiones responsables al comprar pescado. Además, casi tres de cada cuatro (74,5%) valoran su conocimiento sobre pesca responsable entre medio y muy bajo.
En Galicia, comunidad estrechamente vinculada al mar, el 66% califica su conocimiento como medio o bajo. Y aunque los gallegos aseguran conocer algo más que la media nacional, solo el 35% cree disponer de herramientas suficientes para comprar de forma responsable.
Esta paradoja evidencia una necesidad clara de mayor transparencia y pedagogía en el sector pesquero.
Nace HandsforOceans: sostenibilidad con dimensión social
En este contexto, OPAGAC ha lanzado el movimiento HandsforOceans, una iniciativa internacional que busca impulsar la concienciación, la transparencia y la acción para garantizar prácticas responsables desde el punto de vista social, medioambiental y económico.
Bajo el lema “Respetar al océano es respetar a los pescadores. La sostenibilidad no se entiende sin los derechos laborales”, el movimiento pone el foco en la dimensión humana de la actividad pesquera.
Durante la jornada también se presentó la actualización de la norma UNE 195006, conocida como estándar de Atún de Pesca Responsable (APR), promovida por OPAGAC. Se trata de la única norma mundial que audita de forma independiente lo que sucede a bordo de los buques pesqueros, certificando condiciones sociales justas, control 24/7 de la actividad, garantías sanitarias y cumplimiento de buenas prácticas medioambientales.
Julio Morón, director general de OPAGAC, fue rotundo: “No podemos hablar de pesca responsable si no garantizamos condiciones laborales dignas y el respeto efectivo a los derechos humanos en alta mar”. Además, defendió que la flota atunera española se somete voluntariamente a estándares exigentes y auditorías independientes, marcando diferencias frente a modelos con menor supervisión.
El papel de la distribución y las instituciones
El acto contó con la participación de representantes de las principales asociaciones de la distribución, como ANGED, AECOC y ASEDAS, que coincidieron en la importancia de reforzar la transparencia en una cadena de suministro larga y compleja.
Según el estudio, el 79,3% de la población considera a los supermercados agentes clave para evitar la comercialización de productos obtenidos en condiciones infrahumanas. Más de la mitad (56,7%) atribuye la responsabilidad principal a las autoridades públicas y a la Unión Europea, mientras que la generación Z pone el foco en las empresas y en la distribución.
Por su parte, la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, destacó el papel estratégico de España en los organismos internacionales que regulan la pesca en alta mar y subrayó que el país es referente en la lucha contra la pesca ilegal. “Detrás de cada producto pesquero hay personas”, recordó.
Transparencia como demanda mayoritaria
El 86,4% de los españoles considera que las condiciones laborales de los pescadores deberían formar parte de las certificaciones de sostenibilidad. Una cifra que confirma que la sostenibilidad ya no puede entenderse exclusivamente en términos medioambientales.
El debate celebrado bajo el título “Derechos laborales y transparencia de la pesca: retos para una cadena justa” puso sobre la mesa la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión, avanzar en acuerdos internacionales y consolidar un modelo que combine competitividad con ética.
La conclusión es clara: el consumidor quiere confiar, pero exige información. Y el sector pesquero español, con iniciativas como HandsforOceans y la norma APR, busca posicionarse como referente global en una pesca que sea sostenible no solo para el océano, sino también para quienes trabajan en él.
