Golpe al tráfico ilegal de animales en Sevilla: intervenidos caimanes, iguanas, reptiles y casi un centenar de perros y gatos

La red utilizaba empresas de paquetería para distribuir animales exóticos y almacenaba casi 57.000 euros en efectivo procedentes presuntamente de la actividad ilícita.

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La operación «ZMIJA» culmina con dos detenidos, ocho investigados y la intervención de cientos de animales protegidos por el convenio CITES.

Desarticulado en Sevilla un grupo criminal que traficaba con especies exóticas protegidas y animales para su venta ilegal

La Guardia Civil ha desmantelado una organización criminal especializada en el tráfico ilegal de especies exóticas protegidas en la provincia de Sevilla. La operación, denominada «ZMIJA», se ha saldado con la detención de dos personas y la investigación de otras ocho por su presunta implicación en delitos contra la flora y la fauna, contrabando de especies protegidas, maltrato animal y pertenencia a grupo criminal.

La investigación, desarrollada por agentes del SEPRONA, permitió descubrir una red perfectamente estructurada que comercializaba animales exóticos y otros ejemplares sin contar con las autorizaciones legales exigidas.

La investigación comenzó tras interceptar una maleta con animales protegidos

Las pesquisas se iniciaron a finales de 2025, cuando la Guardia Civil recibió diversas informaciones sobre la posible existencia de una organización dedicada al comercio ilegal de fauna protegida.

Uno de los momentos clave de la investigación se produjo en el Aeropuerto de San Pablo, en Sevilla, donde los agentes interceptaron una maleta que contenía varios ejemplares de especies protegidas por el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), todos ellos sin la documentación obligatoria para su transporte y comercialización.

A partir de ese hallazgo se rastreó el origen y destino del envío, que partía de Sevilla con destino a Las Palmas de Gran Canaria, permitiendo identificar a los presuntos responsables y establecer un dispositivo de vigilancia.

Una organización con funciones perfectamente repartidas

La investigación reveló que el grupo actuaba mediante una estructura jerarquizada en la que cada integrante desempeñaba funciones concretas.

Además, la red contaba presuntamente con la colaboración de trabajadores de empresas de paquetería que carecían de autorización para transportar animales vivos. Según la Guardia Civil, estas personas conocían el contenido de los envíos y manipulaban la documentación para facilitar el traslado de los ejemplares.

Intervenidos 256 animales protegidos y casi un centenar de perros y gatos

Durante la fase de explotación de la operación se realizaron cinco registros en viviendas y tres en naves industriales de la provincia de Sevilla.

En estos inmuebles fueron localizados 256 ejemplares de especies protegidas, entre ellos varanos de la sabana, ranas arbóreas de ojos rojos, caimanes de anteojos e incluso una llamativa iguana albina.

Los agentes también encontraron 61 perros y 28 gatos, que presuntamente eran utilizados para la cría y posterior venta ilegal, ya que los investigados no disponían de la autorización administrativa necesaria para desarrollar esta actividad.

Cerca de 57.000 euros en efectivo

Durante uno de los registros, la Guardia Civil intervino 56.965 euros en efectivo, distribuidos en diferentes estancias de una vivienda y que, según los investigadores, podrían proceder de los beneficios obtenidos mediante el tráfico ilícito de animales.

Los dos principales responsables del grupo han sido puestos a disposición judicial, mientras que otras ocho personas permanecen investigadas por su presunta participación en la trama.

La Guardia Civil alerta del auge del tráfico de especies protegidas

La Guardia Civil recuerda que el Convenio CITES, en vigor desde 1975, tiene como objetivo controlar el comercio internacional de especies amenazadas para evitar que su explotación comprometa su supervivencia.

Desde el Instituto Armado advierten de que el creciente interés por los animales exóticos alimenta tanto el expolio de ejemplares en su hábitat natural como la proliferación de criaderos ilegales, poniendo en grave riesgo la conservación de numerosas especies y favoreciendo un mercado clandestino que mueve importantes beneficios económicos.

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