Incautados más de mil kilos de cocaína en el puerto de Santa Pola: diez detenidos y cuatro enviados a prisión

La investigación permitió identificar una presunta organización que coordinaba la recogida de droga en alta mar con labores de vigilancia desde tierra.

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Los agentes localizaron 1.184 kilos de cocaína en 40 fardos ocultos entre redes de pesca. La operación deja diez detenidos y cuatro ingresos en prisión.

Incautados más de mil kilos de cocaína en el puerto de Santa Pola: diez detenidos y cuatro enviados a prisión

La Guardia Civil ha intervenido 1.184 kilogramos de cocaína ocultos a bordo de un pesquero que había atracado en el puerto de Santa Pola, en Alicante, en una operación contra el narcotráfico que se ha saldado con diez personas detenidas y una más investigada por su presunta implicación en un delito contra la salud pública, en su modalidad de tráfico de drogas. La actuación policial ha permitido descubrir un sistema de introducción de estupefacientes por vía marítima en el que los investigadores han identificado un supuesto reparto de funciones entre los encargados de transportar la mercancía desde el mar y quienes prestaban apoyo desde tierra.

El alijo estaba distribuido en 40 fardos de arpillera escondidos en diez recipientes de grandes dimensiones, que habían sido parcialmente cubiertos con redes de pesca para dificultar su localización. Los agentes descubrieron la droga durante la inspección de la embarcación, después de establecer un dispositivo de vigilancia ante los movimientos sospechosos detectados frente al litoral alicantino.

La operación, cuyos resultados se han dado a conocer este martes 3 de noviembre de 2026, se inició a principios de año, cuando los investigadores recibieron información sobre la posible utilización de embarcaciones pesqueras para introducir sustancias estupefacientes a través de la costa de Alicante. A partir de esos primeros indicios, la Guardia Civil puso en marcha diferentes actuaciones dirigidas a identificar embarcaciones que pudieran estar participando en la recogida de cargamentos de droga en alta mar y en su posterior traslado hasta instalaciones portuarias.

Los agentes centraron sus pesquisas en movimientos marítimos que pudieran resultar compatibles con este tipo de actividad delictiva, prestando especial atención a las rutas utilizadas por determinadas embarcaciones y a su comportamiento antes de regresar a puerto. El objetivo era detectar posibles operaciones de transporte de estupefacientes y determinar si existía una estructura organizada encargada de coordinar las distintas fases de introducción de la mercancía.

El avance decisivo de la investigación se produjo durante la mañana del 18 de septiembre, cuando los agentes observaron movimientos sospechosos de una embarcación frente a la costa de la provincia de Alicante. Las comprobaciones realizadas permitieron identificar un pesquero que navegaba en dirección al puerto de Santa Pola, lo que llevó a los investigadores a establecer un dispositivo específico para controlar su recorrido y vigilar la actividad de sus ocupantes.

El operativo se diseñó para seguir los movimientos de la embarcación hasta su llegada a las instalaciones portuarias y comprobar si se producía alguna actividad relacionada con la descarga o entrega de mercancía ilícita. Paralelamente, los agentes detectaron la presencia de un hombre en las inmediaciones de los pantalanes que, según las sospechas policiales, estaría realizando labores de vigilancia para advertir de una posible presencia de las fuerzas de seguridad.

Esta circunstancia reforzó las sospechas de los investigadores sobre la posible existencia de una actuación coordinada entre las personas que viajaban a bordo del pesquero y otros implicados que operaban desde tierra.

Una vez que la embarcación atracó en el puerto de Santa Pola, efectivos del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Alicante (USECIC) accedieron al pesquero para realizar una inspección.

Durante el registro localizaron diez recipientes de gran tamaño que se encontraban parcialmente ocultos bajo redes de pesca. En su interior descubrieron los 40 fardos de arpillera que contenían la sustancia estupefaciente. Tras las comprobaciones correspondientes, los agentes determinaron que el cargamento estaba compuesto por 1.184 kilogramos de cocaína, una cantidad que evidencia la importancia del alijo intervenido.

El método de ocultación utilizado pretendía aprovechar los elementos habituales de una embarcación pesquera para camuflar la droga y dificultar su detección durante una posible inspección. Los recipientes estaban integrados entre el material que se encontraba a bordo, mientras que las redes de pesca contribuían a disimular su presencia.

La intervención permitió frustrar el traslado del cargamento y dio paso a una primera fase de detenciones. Tres personas fueron arrestadas inicialmente por su presunta relación con los hechos, mientras que los investigadores continuaron las diligencias para identificar a otros posibles participantes en la operación.

Como parte de las actuaciones policiales, la Guardia Civil llevó a cabo dos registros domiciliarios, uno en un piso de Elche y otro en un chalet de Santa Pola. Durante esta fase se intervinieron una embarcación, un vehículo y una motocicleta, elementos que quedaron incorporados a la investigación.

Los registros y las posteriores gestiones policiales permitieron ampliar el alcance de las pesquisas y profundizar en la estructura que presuntamente se encontraba detrás del transporte de la cocaína.

Según los investigadores, la operación no se limitaba a la actuación aislada de los ocupantes del pesquero, sino que habría contado con una organización en la que distintas personas desempeñaban funciones específicas para facilitar la entrada de la droga en territorio español.

Una parte de los implicados se habría encargado de recoger el cargamento en alta mar y transportarlo hasta el puerto de Santa Pola, utilizando para ello la embarcación pesquera. Otra persona presuntamente desarrollaba labores de vigilancia desde tierra, con el objetivo de detectar la presencia policial y alertar a quienes participaban en la llegada del alijo.

La investigación también permitió identificar a un grupo que operaba desde el propio puerto y que, según las sospechas de la Guardia Civil, actuaría de manera coordinada con quienes recibían y trasladaban la mercancía por mar.

Este supuesto reparto de funciones entre los participantes constituye uno de los principales elementos de la investigación, ya que apunta a la existencia de una estructura organizada para gestionar las distintas fases de la operación de narcotráfico.

Las pesquisas posteriores al hallazgo de la droga condujeron a una segunda fase policial, durante la que fueron detenidas otras siete personas y una más pasó a estar investigada. De esta manera, el balance final de la actuación asciende a diez arrestados y una persona investigada, además de la intervención de la cocaína y de los medios materiales relacionados con los hechos.

A los detenidos se les atribuye presuntamente un delito contra la salud pública en su modalidad de tráfico de drogas. Tras su puesta a disposición judicial, la autoridad competente ha decretado el ingreso en prisión de cuatro de los arrestados, mientras que la investigación continúa su tramitación judicial.

La operación ha sido desarrollada por el Equipo contra la Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), integrado en la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante, con la participación del Servicio Marítimo Provincial y de la USECIC.

El dispositivo también contó con el apoyo de coordinación del Centro Operativo Complejo (COC) de la Comandancia de Alicante, encargado de facilitar la actuación de las diferentes unidades participantes.

Las diligencias han estado dirigidas por la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Elche, responsable de la investigación judicial de los hechos.

La actuación pone de manifiesto la utilización de embarcaciones vinculadas a actividades marítimas ordinarias como posible medio para introducir grandes cantidades de droga en la costa. En este caso, el empleo de un pesquero y el camuflaje del cargamento entre redes y recipientes de gran tamaño fueron algunos de los elementos que caracterizaron el sistema presuntamente utilizado por los implicados.

La detección de movimientos sospechosos frente al litoral, el seguimiento de la embarcación hasta su llegada a Santa Pola y la posterior inspección del pesquero resultaron determinantes para localizar el cargamento y evitar que continuara su recorrido.

Con la intervención de más de 1,1 toneladas de cocaína, la Guardia Civil ha conseguido retirar una importante cantidad de estupefacientes del circuito de distribución ilegal y avanzar en la identificación de las personas que presuntamente participaban en su transporte y recepción.

La investigación ha permitido, además, reconstruir el supuesto funcionamiento de una estructura que coordinaba las operaciones marítimas con la vigilancia y el apoyo desde el puerto, dando lugar a las diez detenciones y a la investigación de una undécima persona.

El procedimiento continúa bajo supervisión judicial, con cuatro de los arrestados en prisión por decisión de la autoridad competente y con las correspondientes diligencias para determinar las responsabilidades individuales de los implicados, cuya presunción de inocencia debe mantenerse hasta que exista una resolución judicial firme.

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