España prepara una histórica expedición de 3.400 kilómetros por la Antártida impulsada únicamente por el viento

La expedición partirá de España el 18 de octubre y estudiará el hielo, los microplásticos, el cambio climático, la vida microbiana y los efectos del aislamiento extremo.

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Cuatro expedicionarios atravesarán algunos de los lugares más remotos del planeta en un vehículo de 15 metros impulsado por cometas y equipado para 16 proyectos científicos.

España prepara una histórica expedición de 3.400 kilómetros por la Antártida impulsada únicamente por el viento

Una expedición científica española se prepara para recorrer aproximadamente 3.400 kilómetros por el interior de la Antártida utilizando un singular vehículo impulsado exclusivamente por la fuerza del viento. El proyecto Trineo de Viento Antártida 2026-2027 permitirá desarrollar 16 investigaciones científicas en algunas de las regiones más remotas e inaccesibles del planeta.

La expedición, presentada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), partirá de España el próximo 18 de octubre y su regreso está previsto para comienzos de febrero.

Al frente estará el explorador polar español Ramón Larramendi, diseñador del Trineo de Viento, acompañado por otros tres especialistas: Hilo Moreno, guía polar y técnico de montaña; Mariusz Potocki, científico de la Universidad de Maine; y Javier Selva, encargado de documentar la investigación desarrollada durante la travesía.

El recorrido comenzará en las proximidades de la base rusa de Novolazárevskaya y finalizará en la base italo-francesa Concordia, situada en Domo C, en plena meseta antártica.

Un vehículo de 15 metros impulsado por cometas

Uno de los aspectos más singulares del proyecto es precisamente el medio de transporte utilizado para atravesar el continente.

El Trineo de Viento está formado por cuatro módulos que alcanzan conjuntamente los 15 metros de longitud y dispone de capacidad para transportar hasta 2.100 kilos.

Para esta expedición partirá inicialmente con unos 250 kilos de instrumentación científica destinada a desarrollar las diferentes investigaciones previstas durante la travesía.

Su propulsión dependerá exclusivamente del viento mediante un sistema de cometas, por lo que no necesitará combustibles fósiles para desplazarse. Los equipos científicos, por su parte, utilizarán energía solar.

Este sistema permitirá reducir la huella ambiental y también las necesidades logísticas respecto a las expediciones motorizadas convencionales.

Veinte cometas de hasta 150 metros cuadrados

El equipo ha preparado 20 cometas con superficies comprendidas entre los 5 y los 150 metros cuadrados. La elección de cada una dependerá de las condiciones meteorológicas y de la intensidad del viento que encuentren durante el recorrido.

El vehículo puede alcanzar de manera puntual velocidades de hasta 80 kilómetros por hora, aunque su velocidad media cuando las condiciones son adecuadas se sitúa alrededor de los 25 kilómetros por hora.

Estas características permitirán a los investigadores desplazarse durante miles de kilómetros por el interior antártico transportando tanto el material necesario para su supervivencia como la instrumentación de los diferentes proyectos científicos.

La expedición se integra en la XL Campaña de Investigación Antártica, destinada a continuar y ampliar la presencia científica española en el continente.

Dieciséis proyectos científicos viajarán en el Trineo de Viento

La travesía tendrá un importante componente científico. A bordo viajará la instrumentación correspondiente a 16 proyectos seleccionados mediante una convocatoria coordinada desde el Comité Polar Español.

Una de las ventajas del Trineo de Viento será su capacidad para obtener información en lugares de difícil acceso mediante los sistemas convencionales.

Los datos recogidos sobre el terreno podrán complementar las observaciones realizadas mediante satélites y desde las bases científicas instaladas en la Antártida.

Las investigaciones abarcarán ámbitos muy diferentes. Entre ellas figuran estudios sobre la composición del hielo, la presencia de microplásticos y otros contaminantes, los compuestos químicos persistentes y posibles señales de vida microbiana en condiciones extremas.

El cambio climático, el hielo y la contaminación entre los objetivos

El recorrido permitirá recoger muestras y realizar mediciones en regiones del interior antártico especialmente alejadas de los principales puntos de actividad humana.

Varios proyectos analizarán los efectos del cambio climático en zonas remotas de la Antártida, un territorio fundamental para comprender la evolución del clima global y la dinámica de las grandes masas de hielo.

También se estudiará la presencia de contaminantes y microplásticos, con el objetivo de conocer hasta qué punto estas sustancias alcanzan incluso algunas de las regiones más aisladas del planeta.

Otros experimentos estarán relacionados con el magnetismo terrestre y con el funcionamiento en estas condiciones de los sistemas europeos de navegación por satélite Galileo.

Los propios expedicionarios serán objeto de estudio

Los cuatro integrantes de la expedición también formarán parte de algunas de las investigaciones.

Durante los meses de travesía se analizarán los efectos que pueden producir sobre el organismo y la mente factores como el aislamiento prolongado, las temperaturas extremas y las particulares condiciones ambientales de la Antártida.

El seguimiento abarcará aspectos físicos y psicológicos.

Estas condiciones convierten la expedición en un escenario de interés para investigaciones que pueden ir más allá de los propios estudios polares.

Tecnología utilizada en misiones a Marte

Algunos de los experimentos previstos tienen precisamente una relación directa con la futura exploración espacial.

La expedición transportará instrumentación y tecnologías que ya se utilizan en misiones a Marte, aprovechando las condiciones extremas de la Antártida para estudiar su comportamiento.

En los 16 proyectos participan centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

También están involucradas seis universidades españolas y organizaciones internacionales como la NASA, la Universidad de Maine y el Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) de Italia.

Cinco grandes paradas científicas durante la travesía

El itinerario incluirá cinco estaciones científicas, entendidas como paradas de larga duración durante las que los investigadores podrán desarrollar experimentos y recoger muestras y datos.

La ruta llevará al equipo por algunos de los lugares más extremos de la Tierra.

Uno de ellos será el Polo de Inaccesibilidad, situado a unos 3.700 metros de altitud y considerado uno de los puntos más aislados y difíciles de alcanzar de la masa continental antártica.

El recorrido también pasará por las proximidades del denominado Polo del Frío, en la zona de la base de Vostok, donde se han registrado algunas de las temperaturas más bajas del planeta.

El viaje terminará en la base Concordia

Después de completar aproximadamente 3.400 kilómetros, el objetivo es alcanzar la base italo-francesa Concordia.

Desde allí, los cuatro expedicionarios abandonarán el continente por vía aérea gracias a la colaboración italiana y estadounidense. El material científico obtenido durante la campaña será trasladado posteriormente hasta España con apoyo francés.

Sin embargo, el Trineo de Viento no regresará con ellos.

El vehículo será desmontado y permanecerá almacenado en la base Concordia con la intención de utilizarlo en una segunda expedición, que recorrería el continente en sentido contrario.

La ciencia española busca llegar más allá de las bases antárticas

El secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, y la secretaria general de Investigación y presidenta del Comité Polar Español, Eva Ortega, han sido los encargados de presentar oficialmente el proyecto.

La expedición pretende ampliar la capacidad de la investigación española para acceder a lugares situados lejos de las bases científicas permanentes.

El estudio de las regiones polares resulta especialmente relevante para comprender fenómenos que tienen consecuencias globales, desde la evolución del clima y los océanos hasta los cambios en los ecosistemas y en las grandes masas de hielo.

El Trineo de Viento afrontará así una travesía de varios meses en la que ciencia, exploración y tecnología se combinarán para recorrer 3.400 kilómetros de uno de los territorios más inhóspitos del planeta sin utilizar combustibles fósiles para su propulsión.

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